
Iván y los 100 conejos
Era un aprendiz de zapatero que cosía zapatillas. Cuando terminaba de comer se iba a la zapatería.
Un día iba por el bosque, vio un conejo atrapado, lo desató y no se fue sino que dijo:
-¡Hola!
Iván se quedó con la boca abierta.
-¡Hola!, soy el rey de los conejos. Gracias por desatarme, te estoy muy agradecido.
Pasaron siete años y al salir de la zapatería vio un cartel que decía: “La princesa necesita casarse”.
Habló con el rey y le dijo:
-Tienes que hacer una prueba que es meter y que no se escapen 100 conejos que no tienen ninguna valla.
Lo intentó pero se les escaparon. Entonces llamó al conejo chuleras:
-¿Qué quieres?
-Tengo que encerrar a 100 conejos.
Los metió, estaban dando vueltas, pero vino el rey conejo , todos se agacharon y no se movían. El rey al día siguiente los contó y estaban los 100 conejos.
El rey entonces se disfrazó de anciana y le dijo a Iván que tenía hambre. Iván le dio al conejo chuleras. Después se quitó el dizfraz y ya le quedaban 99 conejos. Se lo llevaron a la cocina y los cocineros abrieron el saco y le habló. Los cocineros se quedaron con la boca abierta, el conejo se escapó. Cuando el rey contó los conejos otra vez había 100. La prueba estaba terminada, había encerrado a los 100 conejos. Entonces Iván se casó con la princesa.
Autor: Salvador Izquierdo Gómez 2º B